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Manu OM #LOVE

Una hora hablando con Manu Om

Esther Ayuso
Profesora de Yoga y Meditación

Para mi hubiese sido más placentero pasar una hora cantando con Manu Om, porque he tenido la suerte en muchas ocasiones de vivirlo en directo y hace que el canto de mantras se convierta en algo verdaderamente transformador. Pero me apetecía que los seguidores de sūryāya, que escuchan y cantan sus mantras durante la práctica de yoga y meditación, le pudieran conocer un poquito más.

Manu es psicoterapeuta, yogui, cantante y compositor de canto devocional. Él prefiere denominarse así porque además de mantras compone y canta otras cosas que no son mantras como tal, aunque las podamos englobar en ese mundo espiritual en el que nos sentamos con actitud contemplativa. Acaba de lanzar su nuevo álbum LOVE y nos sentimos muy afortunados de poder escucharlo y de que Manu nos dedique un buen rato de su apretada agenda.

El amor es un concepto muy amplio y muy complejo de definir. ¿Cómo lo has enfocado en este nuevo álbum?

Al principio quería abordar el amor desde un eje ecléctico integrando varias culturas, pero al final decidí enfocarlo desde un único concepto hindú muy potente, que es Krishna, que es el amor y en 7 de los temas se le nombra.

Manu, ¿eres realmente consciente de lo que mueves y conmueves cuando cantas? Para muchos eres, si no el mejor de nuestro país, uno de los grandes. Yo pienso que tienes un don muy especial. He visto a muchas personas, sin contacto apenas con el yoga ni la meditación, emocionarse mucho con tus mantras.

Creo que soy una de las personas más afortunadas que hay sobre la tierra. Tengo una relación de pareja de lujo, hijos y una familia maravillosa, gozamos de salud… Y tengo la fortuna de que he podido convertir lo que es mi práctica espiritual en mi oficio, que me da de vivir y que para mí es un gusto, porque no me hace caer en la trampa de perderme en no saber por qué estoy haciendo lo que estoy haciendo. Si hoy me quitaran de las manos este don del que me hablas, que no sé por qué lo tengo, si un día me levantara por la mañana y ya no lo tuviera, no me extrañaría, diría: “es que yo no sabía cómo lo estaba haciendo”. Solo podría estar agradecido. Durante los más de 10 años que llevo, un día me di cuenta de que cada vez que cantaba un poquito, a alguien le pasaba algo en su corazón y le servía para su vida. Y no sabía cómo pasaba, pero le pasaba. Uff! ¡qué maravilla! ¡Cómo no me voy a sentir afortunado!!!

¿Cómo descubriste que querías dedicarte a cantar mantras?

Fue casi por casualidad, aunque las cosas no suceden por casualidad. En mi historia hay dos factores fundamentales. Uno de ellos es que soy hijo de Isa (Isabel Solana, una de las más importantes profesoras de yoga kundalini en España y fundadora de Happy Yoga) y desde los quince años vivo entre clases de yoga, mantras y muy en contacto con esta tecnología. Y el segundo factor es que, a los veintipocos años caí en una depresión muy grande y me fui a la India a conocer a Guruji, al que denominaban y describían como un gran gurú. Y al minuto tres de estar con él, para no exagerar diciendo al minuto uno, me enamoré. Me enamoré de una manera que nunca he sabido explicar muy bien. Es como que se me rompió la cabeza, me ocurrió algo por dentro que no sé explicar, y es en ese momento cuando el mantra me toca y entra en contacto conmigo de otra manera. Concretamente con el Mahamantra y con la filosofía de Guruji de compartirlo con el mundo y enloquecerte cantándolo. Volví con todo eso a España y al cabo de un año abrí un espacio gratuito de mantra y meditación en la escuela de mi madre, los lunes por la tarde. Y así empecé a cantar y a componer. Pero yo en ese momento lo hacía por “obediencia”. Ahora me doy cuenta que no sabía muy bien qué estaba haciendo, ni sabía si lo hacía bien o mal, no sabía lo que era bhakti, ni conocía muchos conceptos. ¡Era como que me pasaban antes de saberlo!

A mí me resulta muy complejo explicar qué es Bhakti Yoga, a alguien que no está tan metido como nosotros, los profesores y cantantes de mantras en el espacio del yoga. ¿Cómo lo explicarías tú?

Acabamos de lanzar una inmersión en Bhakti Yoga, con una formación muy especial, para conocerlo y vivirlo a fondo. Es una de las sendas del yoga. Para entender que es Bhakti primero debemos definir yoga. Y para mí, yoga es como la herramienta que suaviza y silencia el ruido mental. Y cuando eso sucede, todo lo que es verdadero toma un espacio. Es como si el ruido de mi mente ocupara un espacio que impide que lo verdadero, que no tiene afán de nada y no compite, emerja. Porque lo verdadero es paciente y silencioso, espera en calma. Entonces cuando la mente se reduce, emana lo verdadero que está en el corazón o en la conciencia, y se vuelve evidente.

Manu Om #love

Yoga es por tanto, esa herramienta que silencia la mente con los ingredientes de la concentración y la repetición, a través de ásanas, mudras, pranayamas, tantra, mantras …

La senda del Bhakti invita al practicante a fijar su concentración en el “gurú”. Y el gurú puede ser cualquier elemento que para ti refleje la verdad, que refleje aquello que estás anhelando. Puede ser un libro, una persona, una divinidad, un árbol, una imagen… Para mí, por ejemplo, es un señor, es Guruji, pero en realidad puede ser cualquier cosa que a ti te mantenga en contacto continuo con tu corazón, y reduzca tu ruido mental. A mí, me gusta definir el Bhakti Yoga como el yoga de la entrega. El bhakta se entrega con devoción al gurú. Todo esto lo hemos recogido en un temario como Inmersión durante 7 encuentros. Es una especie de curso, de formación muy interesante, si quieres trabajar en ese sentido. Ya hemos realizado el primer encuentro, pero todavía estás a tiempo de incorporarte en este viaje hacia el corazón.

Los mantras que cantamos en clase suelen ser en sánskrito o en gurmukhi, y los alumnos suelen sentir curiosidad por saber lo que están cantando… bueno, mejor dicho la mente racional, lógica y controladora quiere saber lo que significa lo que está cantando, pero no es realmente importante ¿verdad?

Utilizamos los mantras para que la mente se quede absorta y se tranquilice, y a partir de ahí poder tener una experiencia concreta. Yo coincido con el espíritu de sūryāya de que esto es para todo el mundo. Trabajo mis discos pensando en que gusten, no sólo al practicante, sino al compañero o la compañera del yogui. En realidad, no es relevante saber qué estás cantando exactamente. El poderoso efecto del mantra se va a producir igualmente. Lo importante es tu enfoque, lo valioso es la actitud de rendición de la mente. Porque lo relevante no es con qué te relacionas, sino por qué te relacionas…

especial #love

En LOVE invitas a un recorrido de sensaciones a lo largo de todo el álbum. Y en ese recorrido podemos practicar y ejercitar el amor, desde sus múltiples enfoques: el amor romántico, amor familiar, amor de amigos, de hijos, del universo… Pero hay una historia que me llama mucho la atención porque es una historia de amor donde se da la infidelidad, y eso en la cultura de este mundo terrenal no es “de alabar” y menos en una cultura como la de India. ¿Cómo podemos inspirarnos en una historia de llevar una doble vida?

Mira, tanto el Bhagavad Gita como el Ramayana, en todos los textos filosóficos, hacen muy bien algo que es el “contraste” y mostrarnos situaciones controvertidas, porque la espiritualidad va de algo que no tienen nada que ver con el mundo físico. Esta no es una historia de amantes adúlteros. Esta es la historia de una gran amante. La historia de una mujer capaz de amar salvajemente, entregada y rendida, porque siente que el amor no va de recibir, sino de dar. Krishna simboliza el amor verdadero y Radha solo quiere vincularse con ese misterio del amor verdadero, solo quiere relacionarse con Krishna. Su amor es tan grande, es tan potente que no puede hacer otra cosa más ilegal en India que irse con otro, aunque se juegue la vida.

Jay Radha Madhava

Si le quitas la moralidad de este mundo terrenal a esta historia y lo ves desde una perspectiva espiritual es una relación tremendamente amorosa, evocativa de que el amor no tiene límites, que es una entrega sin límites y sin convencionalismos.

Otro de los cantos de este álbum es la historia de amor de Sita y Rama. ¿Cuál es para ti el principal aprendizaje de esa relación?

Yo funciono mucho por sensaciones, y la historia de Rama y Sita, que es un texto poético y épico, a mí lo que sobre todo me pasa es que, escuchar y cantar el mantra, me eleva a una frecuencia. No es tanto un mensaje concreto, si no que me emociona, tiene algo que me toca y me conmueve y me pone en un lugar muy bonito. Claro que podemos extraer mucho jugo a la historia, la devoción entre ellos, esa actitud de entrega al otro aun incluso cuando se sabe a todas luces que se equivoca. Eso, por ejemplo, a mí me conmueve. Y como ese hay cientos de aprendizajes, pero yo me quedo con ese lugar especial donde me sitúa.

entrevista Manu Om

El amor sin condiciones

Si, por supuesto.

Pero sin perder tu identidad

Pues yo creo que es perdiendo tu identidad como se ama de verdad. Mientras sigamos pensando y viviendo desde el “yo, yo, yo, mío, mío, para mí, para mí, y el yo soy así…”, mientras estamos en esa frecuencia, no podemos estar en contacto con esa verdad que es pura nada, es pura existencia, es puro amor. Pero, es que detrás de la identidad hay miedo, a morirse, a ser juzgado, a dejar de ser respetable, a la escasez, a todo! Todos necesitamos hacer una limpieza de la vibración que emitimos, y esa purificación empieza por la mente.

¿Tienes un mudra favorito?

Mudra dhyana (colocando el dorso de la mano derecha sobre la palma de la mano izquierda y uniendo las puntas de los dedos pulgares) y Pranam Mudra, el clásico, aunque yo no lo puedo poner bien, por un “karmazo” (se ríe). Me corté la mano y se me quedó el meñique un poco desviado. Pero el meñique de la otra mano ha aprendido a ayudarle a colocarse bien, se ayudan entre ellos.

Mudra dhyana

¿Y tu mantra favorito?

Elegir uno es muy difícil, depende del momento, pero obviamente el Mahamantra, es un vínculo que va más allá del bien y del mal. A veces me gusta, a veces no, pero es como mi madre, (se ríe) que también a veces me gusta, a veces no, pero es mi madre… Y también tal vez Om Namah Shivaya, y todos los que cantan alrededor de Shiva.

Gracias Manu, por tu tiempo, por tu presencia, por tus cantos, por tu don, por tu AMOR.

Si quieres conseguir el nuevo álbum LOVE o conocer más sobre la formación de Bhakti accede a www.manuom.com

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